El reconocimiento inesperado a una dedicación que nace del corazón y la profesionalidad

Nuestra compañera Pilar Gómez Ramírez (Profesora Contratada Doctor en el Área de Medicina Legal y Forense, Departamento de Ciencias Sociosanitarias) fue objeto de un inesperado (y poco habitual) reconocimiento, que hicieron público los estudiantes de Máster a los que ha tutorizado sus respectivos TFMs en la última convocatoria. El viernes, 19 de julio, los estudiantes (por orden según foto: Samuel Castán, Livia Spadetto, Lara Herrera y Judith Castellví) aparecieron en la cantina de la Facultad de Veterinaria a media mañana, cuando algunos de los compañeros del Grupo de Investigación de Toxicología estábamos tomando un café (o lo que fuera) con Pilar. Los estudiantes se acercaron a la mesa, como en tantas otras ocasiones en los últimos meses, pero esta vez se dirigieron directamente a ella. En ese momento, desde la espalda de uno de ellos, apareció una enorme y preciosa orquídea violeta que entregaron a Pilar, seguida de besos, abrazos y, como no, discursos varios en público. Todo ello ocurrió en presencia de testigos «accidentales», como por ejemplo, el Decano de la Facultad y ex-vicerrector de Investigación con el Rector Cobacho, Gaspar Ros, que se unió a la felicitación y a las fotos. En realidad, todos los presentes éramos testigos «accidentales» que estábamos o pasábamos por allí en aquel momento. Un momento que fue deliberadamente elegido, con mucho acierto, por los estudiantes para mostrar su cariño, consideración y respeto a Pilar.

Samuel, Pilar, Livia, Gaspar, Lara, Judith

Quisiera destacar que dos de los estudiantes habían defendido su TFM la tarde antes (Samuel y Judith), Livia lo defendió en la convocatoria de Junio y Lara lo iba a defender unas horas después. El dato es importante porque, obviamente, aún no tenían calificación; lo que deja más patente el hecho de que el reconocimiento a Pilar no respondía al interés (legítimo, por otra parte) del resultado, sino a la dedicación, esfuerzo y cariño que ha puesto en su trabajo como docente hasta generar este sentimiento en sus estudiantes.

Los profesores no necesitamos estos detalles para hacer bien nuestro trabajo, Pilar tampoco. Tampoco los buscamos ni los esperamos. Pero cuando ocurre de esta manera: en público, carente de todo interés «lucrativo» por parte del estudiante y libre de considerandos ético-profesionales, se asiste a un momento sublime de expresión del agradecimiento y reconocimiento del discípulo al maestro. Fue un momento muy emotivo que requería ser plasmado. La Universidad de Murcia y, sobre todo el Departamento de Ciencias Sociosanitarias, necesita docentes/investigadoras como Pilar.